diumenge, 18 de novembre del 2007
Xarxa de seguretat

Disponer de un cerebro más grande permitía al erectus correr bajo el sol del mediodía, cuando la mayoría de los depredadores buscan la sombra y el agua, y se abstienen de cazar. Fialkowsdi basa su teoría en el supuesto de que, al sobrarle células al cerebro del erectus, disminuía la probabilidad de que sufriese daños por el calor generado en una carrera larga.
Un principio básico de la teoría de la información sostiene que en un sistema de información con elementos propensos a la avería (como el cerebro humano), puede incrementarse la fiabilidad del sistema aumentando el número de elementos que realizan la misma función y el número de conexiones entre ellos.
Cuando se trata de distancias largas, los humanos tienen capacidad para dejar atrás a cualquier otro animal.
Los humanos no sólo pueden mantener un ritmo constante durante varias horas, sino que son capaces también de efectuar al final de una larga carrera bruscas aceleraciones que tienen consecuencias mortíferas.
La mayoría de los mamiferso sometidos alcalor se refrigeran evaporando humedad de la mucosa nasal y de lasuperfície de la boca y de la lengua. El sistema humano de refrigeración se basa en un principio completamente diferente. Nos refrigeramos mojando la piel con humedad exudada por nuestras glándulas sudoríparas exocrinas. Los humanos tiente cinco millones de glándulas como éstas, muchasmás que ningún otro mamífero. La evaporación del sudor permite disipar el 95% por ciento del calor generado por nuestro organismo cuando rebasamos nuestra temperatura normal de funcionamiento. Cuando más seco es el aire y más rápidamente incida, mayor es el efecto refrigerante.
Para los simios de la selva, el principal problema no es disipar el exceso de calore, sino en no pasar frió, especialmente porla noche, a causa de los altos niveles de humedad y las lluvias torrenciales. De ahí los abrigos pilosos de los grandes simios, exuberantes, ligeramente grasos y con el pelo apuntando hacia abajo.
Los erectus machos, considerados antes bajos y regordetes, han pasado a medir más de 180 cm. Un sencillo principio, conocido como la ley de Bergman, predice que los animales seleccionados para aguantar el frío tendrán cuerpos esféricos y regordetes, en tanto que los seleccionados para resistir el calor tendrán cuerpos cilíndricos y espigados.
Por la noche, las temperaturas en los hábitats de sabana en África pueden baja hasta poco más de 4º centígrados antes del amanecer. Pero el erectus no tendría ninguna dificultad en cortar y raspar pieles para protegerse del frío.
Al correr erguido sobrelas dos piernas el erectus constituía un blanco oblicuo a los rayos del sol, salvo en la parte superior de la cabeza. Ello reducía al mínimo los efectos del calor en el conjunto del cuerpo en comparación con otros animales cuadrúpedos, pero suponía una amenaza para el cerebro. El pelo en la cabeza protege el cerebro del sol. Si estamos condenados a ganarnos el sustento con el sudor de nuestras frentes, es porque éstas presentan una densa concentración de glándulas sudoríparas y carecen de pelo.
Las focas y las marsopas, célebres por sus cerebros descomunales y su intensa sociabilidad. El problema que tienen estas criaturas extremadamente activas no es el calor - el agua se encarga de eso-, sino la disminución de oxígeno en inmersión prolongada. Al igual que los corredores de fondo en tierra, los pinnípedos cuentan con redes de células cerebrales y circuitos duplicados a prueba de avería.
Marvin Harris. 1995. Nuestra especie.
Un principio básico de la teoría de la información sostiene que en un sistema de información con elementos propensos a la avería (como el cerebro humano), puede incrementarse la fiabilidad del sistema aumentando el número de elementos que realizan la misma función y el número de conexiones entre ellos.
Cuando se trata de distancias largas, los humanos tienen capacidad para dejar atrás a cualquier otro animal.
Los humanos no sólo pueden mantener un ritmo constante durante varias horas, sino que son capaces también de efectuar al final de una larga carrera bruscas aceleraciones que tienen consecuencias mortíferas.
La mayoría de los mamiferso sometidos alcalor se refrigeran evaporando humedad de la mucosa nasal y de lasuperfície de la boca y de la lengua. El sistema humano de refrigeración se basa en un principio completamente diferente. Nos refrigeramos mojando la piel con humedad exudada por nuestras glándulas sudoríparas exocrinas. Los humanos tiente cinco millones de glándulas como éstas, muchasmás que ningún otro mamífero. La evaporación del sudor permite disipar el 95% por ciento del calor generado por nuestro organismo cuando rebasamos nuestra temperatura normal de funcionamiento. Cuando más seco es el aire y más rápidamente incida, mayor es el efecto refrigerante.
Para los simios de la selva, el principal problema no es disipar el exceso de calore, sino en no pasar frió, especialmente porla noche, a causa de los altos niveles de humedad y las lluvias torrenciales. De ahí los abrigos pilosos de los grandes simios, exuberantes, ligeramente grasos y con el pelo apuntando hacia abajo.
Los erectus machos, considerados antes bajos y regordetes, han pasado a medir más de 180 cm. Un sencillo principio, conocido como la ley de Bergman, predice que los animales seleccionados para aguantar el frío tendrán cuerpos esféricos y regordetes, en tanto que los seleccionados para resistir el calor tendrán cuerpos cilíndricos y espigados.
Por la noche, las temperaturas en los hábitats de sabana en África pueden baja hasta poco más de 4º centígrados antes del amanecer. Pero el erectus no tendría ninguna dificultad en cortar y raspar pieles para protegerse del frío.
Al correr erguido sobrelas dos piernas el erectus constituía un blanco oblicuo a los rayos del sol, salvo en la parte superior de la cabeza. Ello reducía al mínimo los efectos del calor en el conjunto del cuerpo en comparación con otros animales cuadrúpedos, pero suponía una amenaza para el cerebro. El pelo en la cabeza protege el cerebro del sol. Si estamos condenados a ganarnos el sustento con el sudor de nuestras frentes, es porque éstas presentan una densa concentración de glándulas sudoríparas y carecen de pelo.
Las focas y las marsopas, célebres por sus cerebros descomunales y su intensa sociabilidad. El problema que tienen estas criaturas extremadamente activas no es el calor - el agua se encarga de eso-, sino la disminución de oxígeno en inmersión prolongada. Al igual que los corredores de fondo en tierra, los pinnípedos cuentan con redes de células cerebrales y circuitos duplicados a prueba de avería.
Marvin Harris. 1995. Nuestra especie.
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