diumenge, 6 de desembre del 2009

Estoics

El hombre era ayer un simple germen; mañana será una momia o, menos aún ceniza. Considera el inmenso abismo de los tiempos que hay detrás de ti y el infinito que se te abre adelante. Tu no eres más que un alma miserable que sostiene un cadáver, como ha dicho Epicteto.

Sé como un promontorio contra el cual vienen a estrellarse continuamente las olas del mar, siempre inmóvil, y a su alrededor la furia se hace impotente. ... Lo que acaba de suceder: ¿te impide quizás ser justo, magnánimo, sobrio, razonable, sereno en tus juicios, modesto, libre, y tener, en fin, todas aquellas virtudes que permiten a la naturaleza del individuo conseguir su objeto?

Marco Aurelio. (121-180). Pensamientos.