En el pasado, los seres humanos se convertían en esclavos por tres razones principales.
La primera era el miedo: no querían morir, por más sufrimiento que les causara la vida. Aceptaban el desprecio de reyes y señores adictos a la violencia, para quienes esclavizar a seres humanos y domesticar animales formaba parte de la misma búsqueda de poder y la comodidad. Pero también los esclavos soportaban ser tratados como animales, ser comprados y vendidos, que les afeitaran la cabeza, los marcaran, los golpearan y les pusieran nombres despectivo. Antes de que se secuestrara a doce millones de africanos para convertirlos en esclavos en el Nuevo Mundo, la mayor parte de las víctimas eran eslavos y dieron nombre a la esclavitud. Perseguidos por romanos, cristianos, musulmanes, vikingos y tártaros, eran exportados por el mundo entero. Eslavo pasó a significar extranjero. El miedo ha sido casi siempre más poderoso que el deseo de libertad: el ser humano no ha nacido libre. Ante todo hubo esclavitud porqué quienes deseaban que se les dejaran en paz no podían eludir a quienes disfrutaban con la violencia. Los violentos han triunfado a lo largo de una gran parte de la historia, pues fomentaban el miedo connatural a todos los seres humanos.
En segundo lugar, las personas se hacen esclavas "voluntariamente". En el Mexico azteca, la mayoría de esclavos decidían serlo - esta es la expresión- vencidos por la depresión y deseando liberarse de sus responsabilidades. Se trataba, por ejemplo, de jugadores de patolli - juego de pelota nacional - retirados, arruinados por su adicción al deporte, o mujeres cansadas del amor, y que preferían la seguridad de tener algo que comer; el fundamento del contrato de esclavitud consistía en que un esclavo debía ser alimentado; de lo contrario, había que liberarlo. Entre los siglos XV y XVIII, una décima parte de los moscovitas se convirtieron en esclavos, llegando así a haber más esclavos que ciudadanos. Su sociedad de frontera se formó sin institucones caritativas. Un historiador norteamericano ha comparado a esos esclavos con los americanos pobres que viven de la asistencia social. La esclavitud era en Rusia una especie de casa de empeños para personas que no tenían otra cosa que vender que a sí mismos.
Una tercera parte de los esclavos solía vivir en situación de fuga, pero habitualmente regresaban, exhaustos de libertad, incapaces de desprenderse de su mentalidad de prisioneros. El tercer tipo de esclavo era el antepasado del actual ejecutivo o del burócrata ambicionso. La posesión de esclavos daba prestigio; ser esclavo significaba trabajar. Por ello, los aristócratas romanos se negaban a ser funicionarios del emperador. Así, los emperadores tuvieron que iniciar la burocracia recurriendo a los esclavos, y los aristócrats los emplearon también para gestionar sus haciendas. Los imperios otomano y chino fueron administrados a menudo por esclavos, a veces eunucos, que ascendieron a los puestos más elevados. La castración garantizaba que ponían la lealtad al Estado por delatne de la familia. No hay estadísticas que nos digan cuántas personas estan hoy moralmente castradas por sus patronos. La solución a la esclavitud no fue su abolición, o, por lo menos no fue una solución completa, pues se inventaron nuevas formas de esclavitud con otros nombres. Hoy en día, quienes prefieren hacer lo que se les dice en vez de pensar por si mismos y asumir sus responsabilidades - una tercera parte de los británicos dicen preferirlo así, según una encuesta - son los herederos espirituales de los esclavos vountarios de Rusia. Es importante recordar que ser libre resulta fatigoso, y hasta agotador; y, en épocas de extenuación, el amor a la libertad ha declinado siempre, por más que de boquilla se afirme lo contrario.
Theodore Zeldin. 1994. Historia intima de la humanidad.
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