- Es pronto todavía. Per cabe la posibilidad de que la perdone dentro de poco. Confio en tener piedad de ella pronto. De todos modos, he estado pensando en el pasado, y me ha surgido una pregunta: si yo tenía algún enemigo además de lady Russell. Y era yo mismo. Dime una cosa: si cuando volví de Inglaterra el año ocho, (...) te hubiera escrito, ¿habrías contestado mi carta?
- Si - fue toda la respuesta de Anne, pero el tono con que lo dijo no dejaba lugar a dudas.
- Dios mio! - exclamó él -. Dices que sí! Y la verdad es que lo pensé, que hasta quise hacerlo, pues... ¿que otra cosa podía coronar mis éxitos? Fui demasiado orgulloso, demasiado orgulloso para pedírtelo. No te comprendí. Cerré los ojos y me negué a comprenderte o a hacerte justicia. Este recuerdo me advierte de que debería perdonar a todo el mundo excepto a mí mismo. Podríamos habernos evitado seis años de separación y sufrimiento. Es también una especie de dolor que me resulta nuevo. Me acostumbré a pensar con satisfacción que me ganaba toda la felicidad de que disfrutaba. Estimaba que a mis legítimos afanes les correspondía su justa recompensa. Igual que otros grandes hombres con los reveses - y añadió, con una sonrisa-: Ahora debo esforzarme por inclinar mi razón ante mi suerte. Debo aprender a admitir que soy más feliz de lo que merezco.Jane Austen. 1816. Persuasión
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada