dimecres, 19 de gener del 2011

Ratonera

Y ese silencio, el de su larga pausa mientras digería la información, llenó el pasillo y mi corazón y alma con tal presión invasora que no me dejó respirar.  Yo nunca me clasifiqué a mi misma como las demás niñas. Era diferente, no era de su especie. Nunca pensé que mi futuro iba a ser como el de ellas. Pero ahora sabía que eso era falso, que yo era exactamente como las demás: se esperaba que entregara mi vida a una casa, un marido y unos hijos. se suponía que dejaría mis estudios naturalistas, mi cuaderno y mi amado río. Había algo perverso en toda esa costura y cocina que intentaban imponerme, en esas lecciones pesadas que yo esquivaba y rechazaba. Me entró calor y frío a la vez. Mi vida no estaba junto a mi planta después de todo. Mi vida estaba confiscada. ¿Cómo no lo había visto? Estaba atrapada. Un coyote con la pata en el cebo. 
Jacqueline Kelly. 2009. La evolución de Calpurnia Tate.