
Parece joven, tal vez de unos quince años, y ahí está con su hijo, bien hermoso en el regazo. Lo sostiene recto, o casi: deja que crea que se mantiene por sus propios medios, que es lo que hacen las madres, y los hijos no lo saben nunca. Cuánta entrega por tan poco a cambio.
El asunto es que no está exhibiendo a ese niño que supuestamente es Dios y va a hacer el mayor truco de la historia. Es cierto que está sentada en un trono con dosel, pero da la sensación de que alguien le ha dicho: "Siéntate ahí", y ella ha obedecido, pero no es suyo. Ella sólo es una muchacha corriente. Demasiado joven para haber tenido un hijo. La verdad. Ella misma es todavía una niña, aunque ahora también madre. Esas cosas pasan.
William Nicholson. La socieda de los otros. 2004
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada